Caminando, caminante vas
por la escarcha plateada en los diamantes del rocío.
Tu camino chispeante carga arcoíris,
y los cinco secretos de Beethoven en la copa de tu espíritu
hacen un decoro de luz.
¿Y qué tal el vino sonoro de los chicos del piano?
A veces el sol se queda un poco más
en tus zapatos y en tus orejas peladas.
Te ves a ti mismo con ropa de pobre,
pero empuñando esa espada, noble caminante.
Sabes que la buena conducta le hace compañía a la bondad,
y que Él contigo camina
Christian Jovani
(Derechos reservados del autor)