Rafael Parra Barrios

La soledad, amiga del alma

 

​La soledad es una musa sutil,

habita en el murmullo del tiempo

y de la íntima compañía,

en el silencio del propio soliloquio.

En opimos cauces

es manantial, presencia y poesía.


​La soledad no es estar solo;

es la amiga inmanente

más sublime que requiere el alma

para por fin irradiarse.


​Es el abrazo hondo del yo interior

con el sueño del enamorado,

silente coloquio

de donde manan tramas secretas

que resuenan en el tiempo, 

a veces al cobijo de la casa,

otras tantas, en la pasión del intento.