Marcos Reyes Fuentes

PLANETA DE DOS ESTRELLAS.

Él tuvo la ocasión de explorar otro universo,

mas decidió ser el guardián de dos estrellas

y se guardó las alas

junto con algunos sueños color sepia.

 

Las vio crecer, jugó con ellas

como juega el eco con la voz en las montañas.

Fue padre, fue río,

fue sol  a media tarde,

fue  desvelo y alborada.

 

Ellas crecieron mirando la balanza del tiempo

que a veces cambiaba su juicio y su valor,

y mientras sus órbitas se poblaban de destellos, 

él se teñía del matiz de la tarde.

 

Sostuvo dos luces

cuando la vida le partía las manos.

No fue satélite de ningún otro cielo:

fue planeta de dos estrellas.

Y eso, para el mundo,

ya era otro universo.

 

Y es que hay planetas  únicos

que decidieron no ser cometas

ni luz prestada de ninguna  luna.

Orbitaron sus estrellas hasta el último brillo

y construyeron su vida.

 

A veces lo llamo por su nombre

que es como mi espejo.