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AlfarerΓ­a ermitaΓ±a II

Inmenso amparo

en el que no hay espacio,

profundo impacto

del miedo al sosiego.

 

Fuente indivisible

vigilia del limbo terrenal, 

regazo de los apegos y falsos sueños

limpieza mental.  

 

Acuario de los niños 

delfines y madre,

como las olas

el amor se expande.

 

Lo externo negado y el rito del rebaño,

el inconsciente deglutido

y el perdón mal digerido

ascienden sedientos de luz y provecho.

 

Emerge desde la pureza emocional

la humildad dispersa,

después de ser desvalorizada

su fortaleza emana divinidad anclada.

 

La individualidad se disipa

en el iridiscente reencuentro

de los diamantes en el cuerpo

y la opulencia del alma que cristaliza.