Si yo tuviera tiempo...
¡Ay, si el tiempo
se doblegara ante mí!
Yo lo que haría,
entre babas y bostezos,
¡aburrirme sería!
Como un gato,
tan solo preocupado
en estar por el suelo tirado.
Qué placer
el mirar a la pared
y por fin descansar.
¡Tanto pensaría yo!
Brotando ideas sin parar
si tuviera un rato más.
Extraño los juegos de niños,
la imaginación de ensueño
que nos daba el aburrimiento.
Y todo pensador o artista
a aburrirse debería
dedicar al menos un día.