Al ver que hace tanto frío...
mi corazón anhela tu presencia,
y pide al cielo la clemencia
de que tu cálido cuerpo me dé abrigo.
Pero tu corazón contesta confundido
que mi alma en tu alma no tiene presencia,
y para nada le importa tu experiencia:
que te vayas a buscar otro bendito nido.
Absorto y confundido imploro tu clemencia,
pero eres cruel y cierras la puerta con pestillo,
para que no se arrastre detrás de ti mi cariño,
estúpido amor que siempre busca tu brillo.
Pero has de pagar cuando busques otro nido;
yo solo te veré fingiendo que sufro de demencia,
y para mis adentros yo reiré como cuando era niño.