TOCANDO A TU PUERTA
Aquí estoy tocando tu puerta,
abre ya tu corazón,
que traigo el alma despierta
y en los labios una canción.
Sé que tal vez es temprano
para venirte a buscar,
pero me empujan tus ojos
y estas ganas de cantar.
Ya no me cabe en el pecho
todo lo que siento por ti,
por eso vengo a tu encuentro,
¡ya no me puedo resistir!
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que vengo muerto de ganas!
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que quiero verte mañana!
No quiero oro ni fortuna,
ni promesas de papel,
solo un beso de tus labios
y otro mañana también.
No traigo rosas ni joyas,
ni palabras de ocasión,
traigo un puñado de sueños
y alborotado el corazón.
Si me regalas un beso,
te lo sabré agradecer;
y si me invitas un rato,
¡no me querré ni mover!
Ya no me cabe en el pecho
todo lo que siento por ti,
por eso vengo a tu encuentro,
¡ya no me puedo resistir!
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que vengo muerto de ganas!
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que quiero verte mañana!
No quiero oro ni fortuna,
ni promesas de papel,
solo un beso de tus labios
y otro mañana también.
Si me preguntas qué quiero,
te lo digo sin rodeos:
un rinconcito en tu vida
y un beso de tus deseos.
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que vengo muerto de ganas!
¡Ábreme, ábreme, mi amor!
¡Que quiero verte mañana!
No quiero oro ni fortuna,
ni promesas de papel,
solo un beso de tus labios…
¡Y otro mañana también!