Sube al monte sin camino
y no preguntes porqué,
el que busca no ve el pie
ni el sentido del destino.
Solo escucha lo que calla
la montaña en su temblor,
no hay pregunta sin dolor
ni respuesta sin muralla.
Cuando bajes, no lo digas,
guarda en tu pecho el rumor.
El que lleva su fulgor
no necesita antorchas.