Marcela Passo

VORACIDAD

Tal vez alguien lo piense

en este instante.

Nacimos para ser devorados

por el tiempo.

Intermitente, confuso y llevadero

de aguas turbias en

historias pasajeras.

Nacimos para sufrir en cautiverio

de nosotros mismos,

para buscar horizontes

haciendo gala del arte

de complicar la vida.

La vida nuestra…

La vida ajena…

Simplemente una semilla

es capaz de cultivarla,

de crecer en la armonía 

del silencio.

El minúsculo centello

que la anuncia va creciendo

hasta ser como nosotros

somos hoy.

 

Cautivante, sin descanso

pasa el tiempo y,

en su transcurrir, las horas

le delatan cada cambio:

alguien que se va,

alguien que regresa,

alguien que aún no ha llegado.

Y juega con nosotros

al truco de la magia

de crecer 

hasta la muerte.