Salvador Torres

¡AY, QUE LOCURA, QUE LOCURA!

Dime si merezco tu mirada

y ser el viento que te nombra,

sentir el taller de tu cintura

¡Ay, que locura, que locura!

 

Déjame beber de tu figura

y que las flores hagan fiesta,

aleja de mi alma la penumbra

y que asoma la turbación,

a pesar de expirar inmóviles;

en la desnudez premura...

¡Ay, que locura, que locura!

 

Asciende la sed de la liturgia

si hablamos de tu devoción

porque el mar te reclama suya

también la voz de la religión

con esas pupilas diurnas

¡Ay, que locura, que locura!

 

Si yo entro en tu vida; se vuelve oro

y si me aceptas amoroso

te ofrezco mi vida y mis secretos

Aunque al principio temeroso

sacrifico mis propios vientos,

tus besos me llenan de ternura

¡Ay que locura, que locura!

 

Dime si de verdad te merezco

y ser el mar que te acaricia

ser el sueño desnudo de un verso

¡Ay, que locura, que locura!