Elizabeth A. Navarro

La distancia de un suspiro

Dame un laíto en tu camita, donde no quede espacio entre tus piernas y las mías; donde tu respiración sea mi abanico de dulce brisa y mi boca pruebe cada lunar, cada textura de tu piel.

Un laíto en tu cama para sentir tus gemidos vibrando entre mis piernas y dejar que el deseo diga lo que las palabras no alcanzan.

Un laíto bajo tu costilla, donde pueda quedarme dormida respirando tu aroma natural, sin perfumes que disfracen lo que tanto me atrae de ti.

Dame un laíto en tu cama… que yo sabré llenártelo de caricias y regalarte un mundo de placer.