Cuando se hizo el silencio
del crepúsculo lunar,
Bartolomea y Florencio
decidieron pernoctar
en El Penacho Fecundo;
un majestuoso hotel
que tiene vistas al mar
y, en su aposento nupcial,
una réplica muy fiel
de El Origen Del Mundo;
una obra original
del francés Gustave Courbet.
(Venga, un minuto de margen,
receso de cortesía
para buscar en la IA
y así observáis la imagen...
¿Ya? Continúo la poesía).
El lector que sea morboso
estará más que pendiente
esperando que le cuente
algún encuentro amoroso
entre Bartola y Florencio,
pero le anuncio y sentencio
que la letra es de menda
y, por ende, quien escribe
es el mismo que decide
aquello que le convenga
(lo que quiero que se sepa).
Espero que no les quepa
a ustedes ninguna duda:
nunca saldrá de mi boca
(de la tinta, en este caso)
la palabra que se escuda
en la rima que provoca
a dar el siguiente paso
hacia un galamatías,
porque nunca fui persona
de contar las mancebías
que cada uno gestiona
en el ámbito privado
de sus asuntos carnales.
Como ando con cuidado,
no me gusta entrometerme
en derivadas sexuales,
ni caigo en esa indecencia
de hablar de concupiscencia.
Eso ya lo he demostrado:
solo tenéis que leerme
mis poemas del pasado.
Uno tiene sus valores,
sus principios y su escala.
Ni amoríos ni sudores,
ni fluidos ni calores,
ni gemidos ni vapores...
Es algo que llevo a gala. 😊😇
Recobremos la memoria
de nuestros protagonistas
prosiguiendo con la historia
de la pintura realista.
Ambos quedaron absortos
examinando aquel lienzo
con sus dos copas de Oporto
hasta que dieron comienzo
a valorar el dibujo:
-Detalles nimios aparte,
y pelillos a la mar,
para mí es, sin dudar,
una gran obra de arte.
Cómo se nota el influjo
del morboso transalpino...
(dijo extendiendo su brazo,
mientras le daba un buen sorbo,
Florencio a su catavino).
-Pues yo no le veo el morbo.
Y me parece un coñazo.
(Añadió su contertulia
tras un último vistazo,
bostezando con abulia).
Cuando soltaron las copas
con el Oporto apurado,
amontonaron sus ropas
en un sillón amapola.
Ella se echó de costado,
él se tumbó a su lado
y se tiró a la bartola.