COLOMBIA
Ante el influjo gris de las pérfidas sombras
Postrada en la tumba de sus hijos no llorados
Esperando la respuesta de las clases que someten
Inventando en su memoria nuevas realidades,
Que el yugo del opresor viene y desaparece.
En la tienda del soldado
En la esquina del amigo
En el campo del labriego
En la tierra del vecino.
Sobre la calzada ardiente de sol y de furia
Por la vereda fresca de paz y esperanza
En la herida Colombia.
Pueblo nuestro desolado, por orgullos
Y ambiciones, De propios y extranjeros.
Las voces del silencio cargadas de reproches
De los que solo anhelan a que termine la guerra
Para mecerse en el lumbral de la puerta
Y compartir con sus vecinos, el esplendor de una luna llena,
En una noche clara, tachonada de estrellas.
Martha patricia. Dic-1992