Hay un llamado sutil que te encadena
una caricia que viaja por el viento,
que va borrando de golpe el sufrimiento
y que en la noche callada nos condena.
Es el sabor de tu boca que enajena
un laberinto de fuego y sentimiento,
la pausa dulce que frena el movimiento
la vieja culpa que borra nuestra pena.
Cruza la puerta que borra los temores,
deja el pasado que el tiempo ya desarma
ven a embriagarte de todos los sabores.
Es el hechizo que nos devuelve el karma,
una propuesta que enciende los rigores
donde el deseo desviste al fin el alma.
UnaTentadoraInvitación
©Violeta