Lucía Gómez

PUERTA Y VEREDA...

El amor

dejó en el aire

un camino acongojado

y el abrazo se volvió

puerta y vereda.

Él la quería de siempre

entre flores amarillas

y le escribía poemas

con paciencia de semilla.

El amor dejó en el aire

una londra acongojada

buscando su propia

orilla.

L.G.