Ami

ROSAS

Verte marchitar

me haría llorar,

verte ennegrecer, 

retroceder.

 

Al bien cuidarte

puedo tocarte

y disfrutarte, 

no sólo contemplarte. 

 

Cual suave terciopelo 

cada uno de tus pétalos. 

No parece haber velo

entre ti y mis anhelos. 

 

Son tus espinas

crueles tentáculos

con los que dominas

los fríos cálculos... 

 

de aquéllos 

que solamente te añoran, 

pero no atesoran

tus destellos? 

 

La espina que hace sangrar

te obliga a recordar

qué no se debe desear

sin desesperar. 

 

Con tranquila bondad, 

surgida de larga espera, 

que enseña fidelidad 

y comprensión primera... 

 

aprendo a valorarte, 

a conocerte, 

a honrarte, 

a merecerte. 

 

Mirarte. 

Tocarte. 

Sentirte. 

Disfrutarte. 

 

Rosa, 

entre tantas otras

eres la más hermosa 

porque en mi mano posas. 

 

No te marchitas! 

No te ennegrezcas! 

No perezcas

por la crudeza. 

 

No te limites;

brilla con candor! 

Suelta tu olor! 

Mantén tu verdor! 

 

Cuídete el amor

y exalte tu valor! 

En tu belleza 

está tu rareza.