La sangre escurriendo en mis manos,
besando los labios de la muerte.
¿Por qué disfruto tanto estos asesinatos?
Unos gritos bonitos e incesantes.
Como la gente tan solo parece presa
en sus propios ojos, dientes y piel.
Aunque aquel hombre santo reza,
es fiel y lo desmembraré; soy cruel.
Esa es la palabra que me define:
un ser que mata sin un sentido,
hasta de la tierra los confines,
pues soy demasiado querido.
Me gano simpatía con palabras
y me robo corazones con frases,
para asesinar de formas macabras,
con una letalidad que amases.
Autor: Samuel Fuentes