En la vida y la muerte sentí una compleja hermosura: el eterno baile donde el nacimiento florece, el crecimiento se despliega y el envejecimiento se revela, entrelazándose con la decadencia y el renacer. Y en el instante de morir, un último brillo intenso, como un eterno testimonio de su existencia, antes de fundirse nuevamente en la danza perpetua desde la criatura más diminuta hasta los astros.