Octubre agoniza en éstas lluvias frías, dejando atrás sus soles, las playas y el calor y abriendo su ancha puerta a tardes vacías.
Un otoño gris cabalga desnudo en el horizonte, las bocas se cierran, se apagan las sonrisas y los besos quedan pegados en cada esquina.
Las noches se alargan como sombras sin vida, el alba se entristece sin que nadie cante, sonría y cada amanecer trae un ramo seco de espinas.
Octubre agoniza entre gastados recuerdos, la luz se desnuda sola, el mediodía no entibia y una niebla gris abraza el valle en despedida.