Vale DGlez

Tus besos eran.

Tus besos eran como el sol cada amanecer,

la risa que alegraba mis mañanas.

Hoy solo queda la nostalgia de esos

momentos que compartimos.

 

Tus besos eran ese alimento que saciaba mi

hambre, llenándome de ilusiones nuevas cada día.

Hoy me abruma la tristeza al ver marchitas tantas

promesas que depositamos en un futuro incierto.

 

Tus besos eran ese fuego que quemaba mi piel cada

noche mientras me devorabas centímetro a centímetro.

Hoy despierto ansiosa en las madrugadas, murmurando

incoherentes plegarias, suplicando que regresen esos

besos que son todo en mi existir.

 

Vale DGlez.