Amai Teki

El manjar del demonio

¡Maldita mujer!

Tú, que te deleitas de mis tropiezos,

¿de verdad crees tener la vida resuelta?

De un momento a otro todo da una vuelta...

¿Acaso recuerdas tus comienzos?

Cuando con la punta del pie te trataba

y a los pocos segundos te decía que te amaba.

 

¡Qué descarada!

Eres de su beneficio,

de su gusto y complacencia.

Eres la marioneta favorita

que, sin miedo a la justicia,

recorre tu cuerpo

como marinero en mar abierto.

 

 

¿Sabrá ella el manjar que tiene?

¿Sabrá que tiene a su lado a un ángel

que, como demonio, no merece?

No la soporto, y no sabía por qué...

Me di cuenta demasiado tarde.

 

 

Y sí, sé que lo superaré:

cuando escucharlas me deje de dar agruras,

cuando verlas me deje de helar el rostro,

cuando ella deje de ponerla en mi contra...

Aunque nunca... supongo que nunca.

 

 

Porque el corazón es caprichoso

y mi alma nunca probará la suya.

¿Desdicha? ¿Enojo? Ellas nunca lo sabrán.

Prefiero que crean que solo las envidio,

y no que amo a este ángel

que le da su brillo a un demonio...

un demonio que le absorbe la energía,

el dinero y el tiempo.