Siento que el viento pasa frío
de estar tan quieto,
mientras muestra sus nubes grises
con el pasar del tiempo.
Las aves se alejan deprisa,
buscando un lugar cálido,
encontrando un cielo más despejado
que acaricie sus alas.
Teniendo tantas puertas,
¿quién se anima a abrirlas?
Sospecho que están bajo llave,
son difíciles de encontrar.
Como ninguna es roja,
el toro no la puede ver.
Cae despacio en el ruedo,
se desangra a su merced.
¡Qué crueles son estos hombres
que no dejan querer!
Vacíos llevan sus corazones,
sin nobleza y sin paz.
Prefieren dañar a otros
que afrontar la verdad.
Y tienen pesadillas siempre
porque su alma no está en paz.