Cheirol

LIBERTAD FRUSTRADA

Siento que el viento pasa frío

de estar tan quieto,

mientras muestra sus nubes grises

con el pasar del tiempo.

 

Las aves se alejan deprisa,

buscando un lugar cálido,

encontrando un cielo más despejado

que acaricie sus alas.

 

Teniendo tantas puertas,

¿quién se anima a abrirlas?

Sospecho que están bajo llave,

son difíciles de encontrar.

 

Como ninguna es roja,

el toro no la puede ver.

Cae despacio en el ruedo,

se desangra a su merced.

 

¡Qué crueles son estos hombres

que no dejan querer!

Vacíos llevan sus corazones,

sin nobleza y sin paz.

 

Prefieren dañar a otros

que afrontar la verdad.

 

Y tienen pesadillas siempre

porque su alma no está en paz.