Me quedé viendo el paisaje
y las hojas que caían
que, flotando se veían,
como aquel último viaje.
Y las nubes del paraje
con sus grises atenuados
y los ojos muy nublados
se esforzaban para verlas
y cayendo fueron perlas
sobre alfombras en los prados.
Y un silencio aletargado
como un eco adormecido
hoy el alma lo ha sentido
con su llanto apesarado.
Los recuerdos han llegado
con bondades del ayer
del alegre amanecer
y el olor primaveral
que volviese ya otoñal
en un nuevo anochecer.
Y una flor se ha marchitado
a la luz de la agonía
y en su larga travesía
con dolor hoy se ha marchado.
Cuántos ojos han llorado
por su viaje al infinito
con el corazón contrito
que sufriendo está un dolor
por la muerte de una flor
con su pétalo marchito…