Espantapájaros

Libertad de un hueso

Golpeó con fuerza las manos
y se volaron.

Era una fábula
con pico y pala.

Lo asustaba la realidad:
un soldado con ojos soldados
que, luego de cada batalla,
colgaba del laurel.

Su angustia era
siempre oportuna;
sonreía con delay.

Arremetía
con desconfianza de pluma,
solo contra él.

Peinaba con raya al medio
su media personalidad.

Ojeaba noticias
en las cerraduras.

Era el anuncio
que nadie mira,
el clima
bajo declaración jurada.

Tenía
la libertad de un hueso.