Forgetfulness

II. El sabor de la tierra

Me retrataste la ciudad prometida,

a semejanza de un amor

que me brindaría estadía.

Fútilmente creí en tu mirada,

imprudencia mía...

pues te fue fácil pintarlo

como sencillo mancharlo.

 

Primera vez que saboreé la tierra; 

mis costillas están por abrirse.

¿Me quedaré aquí hasta pudrirme?

En este mundo ya no me queda nada.

 

Desarmaste nuestra cinematografía.

El suelo nunca fue suficiente para

implorar que te quedaras.

Hiciste del lienzo una amalgama,

buscando otras personas para

que te dieran el calor que te daría.

 

Por favor, amor...

no te lleves contigo el lienzo,

ven aquí, amor...

úsame como uno de tus lienzos.

 

Fue la primera vez que descubrí

con lengua al suelo

el banal y frío sabor de la tierra.

La primera vez que me derramé

por migajas de cariño.

La primera vez que le agarré

gusto al sabor de la tierra...