Nada es tan triste,
tan penoso ni tan solo.
No es tan obscura ni mortal la muerte.
La enfermedad no es tan letal cuando te mata.
Ni se te va tanto la vida cuando mueres.
El ojo silencioso que te mira
repara en tu agonía y te rescata.
Si llueve a cántaros, no llueve tanto.
Si el sol se esconde, seguirá brillando.
No es la tormenta de la angustia la mas cruel.
Ni el desamor que hoy te alcanzó te abruma tanto.
El ojo silencioso que te mira
repara en tu agonía y te rescata.
Tampoco el abandono es tan malvado.
Ni tan hambriento estás al tener hambre.
El ojo silencioso que te mira
repara en tu agonía y te rescata.
Tan abismal no es aquel abismo.
Ni en pleno invierno el frío es tan helado.
Cuando se escapa tu penúltimo aliento.
Cuando huracanes te arrastran a su antojo.
El ojo silencioso que te mira
repara en tu agonía y te rescata.
Andrea