Quedan cosas que no supiste llevarte:
La taza con una grieta en el borde
justo donde ponías la boca.
Las llaves sobre el mueble de la entrada
como si fueras a volver por ellas.
En el baño, el jabón todavía tiene
la forma de tu mano.
Yo no guardo fotografías,
guardo la manera en que dejabas
la puerta entreabierta
por si acaso.
El cuerpo no entiende de mudanzas,
el cuerpo repite.