No te miro para ver si la luz me favorece, si no para buscar el reflejo en tus ojos la forma exacta que me quieres.
Tu mirada es el único cristal sincero donde la piel no guarda secretos y el tiempo suspende su prisa. En ti me descubro más humana, más entera, como si antes de ti brazo sólo hubiera sido un trazo incompleto.
Eres la imagen quieta y la luz compartida, en el reflejo donde habito con certeza, el abismo suave donde mirarte de frente es aprender a amarte sin una sombra por que eres único.