Mirta C. Sly

La luna de a dos

 

Yo vengo del polvo, del viento del aire.

Te traigo mensajes, te llevo dolores;

disperso en el mundo capullos de flores,

que cuando se abren despliegan amores.

 

Te miro, te toco, te pruebo, te huelo;

si ya no te sirvo, te invito un café.

Quizás otra tarde me marche en el tren.

 

No tengo dinero, ni casa ni nombre

que imponga sello de categoría,

pero llego sin prisa, sé donde te escondes;

¿te bajo la luna para que sonrías?

 

Me voy, ya me alejo. Sonó la campana.

Es tu turno ahora, la posta te llama.