tuñy Barcala
Zapatos de charol
Cogida de su mano, allá va ella,
sobre dos luceros de ónix en sus pies,
esperando a que el chucuchú y traqueteo
dejen de ocupar su cabecita…
¡Uig! Cuánta gente apretada…
¿Mamá falta mucho?
Mamá me acaricia la carita…
Todos son muy altos y tienen caras serias…
Hay una niña como yo, pero no puedo llegar a ella,
mamá no me suelta la mano, me la aprieta.
El chucuchú y traqueteo no paran y ahora se oye un silbido muy fuerte… ¡Piiiiiiiiiiiiiiiiii!
¿Mamá falta mucho?
Mamá me acaricia la carita…
Oigo señores que gritan mucho y muy fuerte, hablan raro.
Estos no parecen serios, parecen muy enfadados… ¡Mamá gritan mucho, dan miedo! ¿Falta mucho mamá?
Entramos a empujones en unas duchas, nos hicieron quitar la ropa
y también mis zapatitos de charol. Gritaban mucho…
¿Falta mucho mamá?
- No amor mío, ya hemos llegado
Se arrodilló y me abrazó muy fuerte llorando…
¿Mamá estás bien?
- sí cariño, pronto veremos a papá y a los abuelos.
Cuando entraron en el Campo,
lo primero que le llamó la atención
fueron dos montañas: una de ropa y otra de zapatos;
en esta última, en su cima, coronándola se veían
dos lindos zapatitos de charol manchados de ceniza…
Se preguntó de quién serían…
Entonces le pareció escuchar una voz dulce que decía:
¿Falta mucho mamá? ¿Mamá falta mucho?
@TuñyBarcala.
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