Héctor Gregorio

Para Aldito

Hoy a dos años de su partida.

Lo esencial no se pierde cuando cambia de forma; deja de

estar enfrente para pasar a habitar en nuestro interior.

Se transforma en parte de lo que somos. Permanece en todo

lo que ofreció a su paso.

Se disuelve en nuestra vida. Así como la analogía de la

sal en el agua: el terrón de sal se disuelve, desaparece a la vista,  pero permanece a partir de ahora en esencia en

el agua.

Dándole un nuevo sabor, otra visión, a todo lo

que hacemos a partir de ese momento.