algo que se desliza
sobre la piel
siempre hasta un punto fijo
un planeta
un púlsar
una luna
van quebrando en su forma
con cincel luminoso
en la noche de abril
y la estación entera
llueve
se multiplica
no es que caiga una gota universal
en un lugar bendito
leído por la providencia
interpretado en pausas
musicales
en acordes que cubren
la voz de la lavanda
mientras el cielo sopla
a favor de mi cuerpo
te cobijo
del líquido sutil
de lo aparente
y bajando la niebla
desplazada del cielo
se despeja otra vez
la primavera
parecía un reflejo
una figuración
de los signos divinos
quintaesencias titilan
dentro de una burbuja
mis manos borbotean
se disparan
mis nudillos
y la flor del desierto
y se concentra el agua espiritual
y sonando sin timbre
se abrieron los hogares de las nubes
no es una tormenta
tampoco una desgracia
es el don de la duda
donde reside y tiembla
la materia
en concordia
la mirada
sin miedo a lo que viene
otra mirada
en esta realidad
se aprietan fuertemente
las tristezas
en esta oscuridad
valerse del sonido
de los sueños
después de despertar
es no dar por perdido nada en absoluto