Asteroides inmolados en un sueño
Un tigre en la ventana que me espera
Hay cristales empañados en un ruego
Y de mimbre es la cama que me acecha
Y esos duendes coronados en un vuelo
Bajo un canto traicionero de sirenas
Entre metales engañados, casi muertos
Y la triste sal que nos condena
Y las semillas del engaño
Arrinconan la escena
Bajo la fiebre de candados
Del que somos presas