Compañero, compañero,
cómo puedo despedirte
si en esencia, yo no puedo,
asumir que tú te fuiste.
La noticia no la creo
para mí que tú aún vives
no concibo que hayas muerto
aunque en versos lo confirme.
Sorpresivamente supe
que tus alas ya volaron
con el viento de este octubre
y tu vida se ha llevado.
Y hoy el vuelo te conduce,
al eterno y fiel descanso.