Con el paso firme y el corazón sincero,
llevo un mensaje de paz y consuelo.
Bajo el sol radiante o la lluvia sutil,
caminamos las calles con estilo gentil.
Con ruana, sombrero o sombrilla en la mano,
ponemos de primero al prójimo, y al hermano.
Llevamos la hermosa verdad que con amor nos fue entregada,
en el bolso: la Atalaya, Despertad y folletos de la temporada para esta jornada.
Una esperanza viva que al alma le grita:
¡Mira! pronto la Tierra será transformada
en un nuevo mundo de paz infinita.
¡Buenos días! pronunciamos siempre con una sonrisa,
¡Buenas noches también, escuchando sin prisa. Aplico bien el dicho: \" No se preocupe, \"Yo afán no tengo\",
si quieres me das cinco minutos de su tiempo\".
Mientras le hablamos al mundo de un Reino cercano,
sin afán y con calma le tendemos la mano.
Sin rabia caminamos, ofreciendo lo más humano
el amor de un mensaje verdaderamente cristiano.
Es noble nuestro celo, nuestra entrega constante,
de puerta en puerta sembramos bondad,
haciendo del tiempo un puente brillante
que lleva el mensaje de la eternidad.
Sigamos en la labor, firmes y valientes,
reflejando el amor que nos guía por dentro,
sembrando consuelo en el alma de la gente.
Gran parte anhela la paz como su centro,
eso mismo que claman, buscando sin saber,
en las frases sinceras de un Padre Nuestro.
Autoría: Viviana Londoño Mazo