Las olas buscan la playa,
como alma que busca el consuelo
de los vaivenes de la vida.
Se van y regresan sin meta ni control
arrastrando espuma
que vierten sobre la arena
como llanto ligero.
Mis ojos las miran cargados de congoja,
porque saben, que la arena
no podrá empapar tantas lágrimas,
igual… igual que mi pañuelo.