A la velocidad del alma
Frente al abismo mudo de las lentes,
donde la luz de ayer llega tardía,
asisto a la marea de ponientes
que enciende en negro la cartografía.
Lo que el cristal revela no me basta:
fuegos remotos, órbitas de hielo,
la fría vanidad que se desgasta
midiendo la distancia hasta otro cielo.
Por eso rompo el cálculo del ojo,
sin la medida del compás constante,
lejos del puerto inmóvil de la calma,
lanzo mis letras al confín que escojo,
venciendo al año luz en un instante,
a la exacta velocidad del alma.
Antonio Portillo Spínola ©