Sé bien de lo que es capaz este pueblo.
De su cariz, el color de la libertad;
de su lengua, la propicia voluntad...
El día en que se dejasen pisotear,
el día que, después del pisotazo, se levantasen... para lamer la sangre de la bota de sus opresores,
sería el día en que dignamente dejaría de ser boliviano
para irme a morir a algún lugar del plexo del sol arrugado.