zalamero_de_saule

Te busqué

Antes de partir una noche soñé y te di forma y apariencia perfectas

Te deseé y aún te deseo porque mi cuerpo y corazón te piden a gritos

Te quise y te quiero porque nutres y completas a mi alma

Por eso te busqué pero no supe cómo encontrarte aún

 

Contemplándote, cuerpo celeste y rostro reflejado de mi corazón, 

Aprendí a quererte y adorarte, preciosidad de tez pálida y pecosa como la Luna

Porque tú diste de tu luz, sangre y amor a las estrellas, las engendraste

Para que con ellas iluminaras mis noches, mis sueños y mi vida.

 

Lucerito lindo y energía vital, te perseguí y te busqué de puerto en puerto,

Y en el mar abierto y agitado, fervorosa e incansablemente,

Casi como si estuviera condenado a emprender viaje eterno y sin rumbo

Como el Holandés Errante, a ser un amante perdido y romántico incurable.

 

Caminando por las playas cariocas, te busqué y sentí la brisa suave y agradable

Como si fuera una caricia tuya y un susurro tuyo a mis oídos, mi sirenita,

Haciendo a este marinero soñador querer reunirse contigo entre las olas,

Garota más linda que aquella rubia que una vez adornó e inspiró a Ipanema.

 

A las afueras del Río de la Plata te busqué, mientras admiraba al cielo ámbar

Una vez más recordé tu dulce rostro, sonrisa tierna y sedoso cabello rojo

Eres mi buen presagio; mi cálido, alentador y brillante Sol de Mayo

Solecito de mis ojos, cielito lindo, sorbito de Malbec, elixir con sabor a vino.

 

Desde Tierra del Fuego hasta Valparaíso, entre cielos grises y fríos terribles,

Te busqué, mi brújula, mi faro, mi puerto seguro, mi refugio y rayito de luz,

Tanto la Perla del Pacífico con sus vistas majestuosas como la Ciudad de los Reyes

Con sus acantilados espectaculares, se quedaron cortas al no albergar tu belleza.

 

Finalmente alcanzando tierra cafetera te busqué en la costa Caribe,

Donde en la Ciudad Mágica y Heroíca, fuimos recibidos con sol ardiente y calor infernal,

Pero nada tan fuerte como el calor de tu amor, nena preciosa de ojitos de joya,

Que ni todas las esmeraldas en Colombia entera valen más que una mirada tuya.

 

Te busqué por lo bajo y alto, largo y ancho, de día y de noche

Pero ya de regreso a casa, aún sobreviviendo todo me di casi por vencido

Hasta que por fin descubrí el camino hacia ti, que estás lejos pero también cerca 

Y que sólo atravesando el Atlántico una vez más podré por fin acercarme a ti!