Rocoto, rocoto,
así de intenso me quedé:
sembrado, plantado y colorado.
Dicen que soy del norte;
del otro lado soy del sur.
¡Tierra picante! dije.
Siento el calor en el frío
y no conozco de altitud.
Soy rocoto:
verde de guambra,
amarillo en la mitad
y rojo de la experiencia.
Nacido de la mata izquierda,
arrancado hacia la derecha.
No importa: comida mala con ají resbala.
O así se le escuché a mi abuelo,
alguna vez, con olor a Norteño,
puesto su poncho carmesí.
Me dijo que no existo,
me dice que traicioné mis ídolos,
me murmura que dejé todo.
No puedo, me lamento.
Mátame, si quieres;
mejor morir de pie
que ser un gran bámbaro.