Vengo de una tierra,
con el corazón herido.
Dónde sus falsos dueños
mataron muchos indios.
Y ha pesar de ser muchos
nadie se reconoce Taino.
Llevan en sus ojos,
todo el orgullo perdido,
de no saber lo que son,
matando hermanos y primos.
Vengo de una tierra,
con muy poco destino.
Rechazando su pasado,
sin seguir su camino.
La paz canta en los campos
y la sangre no tiene olvido.
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From the Jatibonicu Taino tribe.
Seneko kakona