¡Cómo te necesito, amada mía! Todos los días te necesito; tengo una carencia de ti y nada de aquí puede removerla. Está incrustada como una enfermedad no curada, como si mi muerte viniera mañana. ¿Puedes venir a quitármela, mi dulce amada?
¡Quítamela!
Y de paso quítame las ganas, las ganas retorcidas que solo tu toque alivia.
Hazme sentir viva y convénceme de que este tiempo solo ha sido una pesadilla; sácame de esta agonía y te juro que te pago con mi amor toda la vida.
-Fernanda