MI SILLA DE ANEA 13 .10.26
Tengo en mi casa, una silla de anea,
me la dejo mi madre de herencia.
A ella cuando se casó,
La suya de aguar se la dio,
para que se acordara de ella.
Yo le tenía mucho cariño,
a la silla de anea de mi abuela,
mi madre me dijo, para ti será,
hija cuando me muera.
Con orgullo la tengo en mi salón.
Y cuando mis nietos vienen
corriendo va a sentarse
en la silla de anea, diciendo
que nadie tiene una silla como aquella.
Y porfían, para ver quién se quedara
con la herencia de la silla vieja,
sin importarle, el patrimonio de la abuela.