El café, como toda materia oscura,
mancha los dientes
tal vez la conciencia.
Me propuse sublevarme hoy,
esta mañana,
me sublevo contra el espejismo
de la sociedad de consumo
que también es la sociedad del disenso
y de la disertación.
Mis ignotos seres internos
seres inciertos
envueltos en betún y polvo,
me han devuelto la cordura
y un poco el equilibrio
y otro poco de equinoccios.
Es patente que por un lado
la longevidad me asalta
y la gobernanza magnífica
me hace dudar de toda alteridad.
Las medias dudas
(que no son dudas a medias)
me han llevado por caminos
tortuosos, incandescentes,
miedos fosfóricos me repliegan
y me obligan a vivir
con el estigma roto
y la ignominia a flor de piel.
Desmontando tragaluces
me decido a perder mis hilos,
uno a uno hasta agotarlos todos
o hasta encontrarlos arrebatados
trenzados en la nuca
allá arriba, donde mi cabeza nebliniza
y mi constancia se aprecia
como si fuera un torno en desuso.
No he vuelto a mirarme en el espejo,
aprecio el grano que salió en mi rostro
y que me recuerda
como no soy tan vieja
aunque así me siento de veras.
15/08/2026
OLLIN