Carolina Ugas Pazos

Travesuras de la vida cotidiana

El café, como toda materia oscura,

mancha los dientes

tal vez la conciencia.

 

Me propuse sublevarme hoy,

esta mañana,

me sublevo contra el espejismo

de la sociedad de consumo

que también es la sociedad del disenso

y de la disertación.

 

Mis ignotos seres internos

seres inciertos

envueltos en betún y polvo,

me han devuelto la cordura

y un poco el equilibrio

y otro poco de equinoccios.

 

Es patente que por un lado

la longevidad me asalta

y la gobernanza magnífica

me hace dudar de toda alteridad.

 

Las medias dudas

(que no son dudas a medias)

me han llevado por caminos

tortuosos, incandescentes,

miedos fosfóricos me repliegan

y me obligan a vivir

con el estigma roto

y la ignominia a flor de piel.

 

Desmontando tragaluces

me decido a perder mis hilos,

uno a uno hasta agotarlos todos

o hasta encontrarlos arrebatados

trenzados en la nuca

allá arriba, donde mi cabeza nebliniza

y mi constancia se aprecia

como si fuera un torno en desuso.

 

No he vuelto a mirarme en el espejo,

aprecio el grano que salió en mi rostro

y que me recuerda

como no soy tan vieja

aunque así me siento de veras.

 

15/08/2026

OLLIN