Me encanta deleitarme en su silueta,
pintar con tonos verdes su mirada;
bordar con tierna rima apasionada
su cuerpo que de amor es la saeta.
Con alma soñadora de poeta
describo su sonrisa de alborada;
y copio de su voz tan bien timbrada
su ritmo seductor que mi alma inquieta.
El blanco de su piel alabastrina
me inspira transcribirla en un boceto;
y lleno de fervor, su luz divina
la pinto con pincel de Canaletto;
¡y viéndola tan linda y diamantina
me nace de pasión febril soneto!
Autor: Aníbal Rodríguez.