Bolivar Loncaric Pedro

ENTRE DOS MARES

En L\'Hospitalet  amanece sin brisa de la Caleta,
en la cocina yo busco el limón que no es de aquí,
pico cebolla morada rezando una vieja receta,
y el ceviche me devuelve a Chimbote dentro de mí.

En Chimbote el sol me sabe a un azafrán tan lejano,
añoro el chisporroteo de la paella en el hogar,
la preparo con la fuerza y la mano de un peruano
que aprendió del Mediterráneo la virtud de no olvidar.

El jaladito de raya con su sarandaja nombro,
el salpreso con su ajo que en la carretilla probé;
evoco al amigo Chavesta cocinando hombro a hombro,
cuyo paladar sagrado en mis fuegos heredé.

Chimbotano pata salada, de cepa original soy,
con la arena de mi puerto grabada en cada rincón,
y con rumbo mediterráneo por el mundo del gusto voy,
andando los dos caminos con un solo corazón.

Tengo marcado en el pecho lo que el tiempo no me deja:
una huella en la arena, un corazón con las manos,
Bolivar L en la espuma donde la ola se refleja,
y dos platos a los lados uniendo mundos hermanos.

No soy de aquí ni de allá, soy de este viaje viajero,
de la arena de mi puerto y de esta playa catalana;
soy de un mismo derrotero un luchador y guerrero:
cocinar para volver, volver para estar mañana.

Pedro Antonio Bolivar Loncarich