La contemplación del mar
y el admirar las estrellas,
son de las cosas más bellas
que al poeta han de inspirar.
Mirar esa paz en calma,
contemplar el resplandor,
llena de un vivo candor
la luz que le llega al alma.
El agua guarda el secreto
de la tarde que se va,
mientras la luz morirá
nace un hermoso soneto.
La noche despliega el manto
sobre la ola dormida,
con la mangata encendida
la luna muestra su encanto.
Se apaga el último brillo,
la brisa besa la arena,
y de la noche serena
nace un verso muy sencillo.
Classman