Si sonaran del cielo melodías celestiales
y a mi mente llegaran esas notas divinas
cogería las rosas con su tallo y espinas
aun clavadas en carne cual si fueran puñales.
Si llegara hasta a mi sensación porque hables
negaría hasta el sol, que de nuevo ilumina
pues prefiero sentir de tu voz parte fina
que sentir del silencio los sentidos culpables.
Y prefiero tu voz a sentir lo entrañable
que atraviese mi cuerpo, diciéndome nada
aunque oírte tan solo no sea silencio.
Y perdido me doy por sentir las señales
de la voz que tú das, aunque sea callada
y a la muerte le doy esta vida por precio.