Lo esencial nunca se pierde.
Gota a gota se llena el vaso sin hacer ruido,
cada una pequeña, cada una necesaria,
ninguna se desperdicia, ninguna sobra:
juntas hacen el caudal que sostiene la vida.
Paso a paso se traza el camino verdadero,
no se llega de un salto ni con prisa ajena,
sino con el ritmo propio del que sabe dónde va,
firme en la marcha, atento al terreno, fiel a sí mismo.
Palabra a palabra se construye la luz que no se apaga,
no de un solo destello que pronto se desvanece,
sino de versos tejidos con calma y con certeza,
donde cada sílaba lleva el peso de lo vivido.
Lo dicho hoy ha sido semilla puesta en tierra buena,
no se ve crecer de inmediato, pero eso no significa que duerma:
por dentro echa raíces que nadie mira aún,
y cuando llegue su tiempo, brotará sola.
Lo compartido ha sido abono fecundo,
la escucha, el respeto, la confianza dada,
todo eso nutre lo que aún no tiene forma,
y prepara el terreno para lo que vendrá.
Lo aprendido queda dentro, firme y silencioso,
donde nadie lo toca, nadie lo borra, nadie lo quita,
es tu tesoro verdadero, el que pesa más que todo lo externo,
la riqueza que llevas contigo siempre.
La mano que escribe descansa ahora,
pero lo escrito sigue vivo, respira, espera,
no necesita ser repasado cada instante:
solo estar ahí, claro, sincero, listo.
El sol se va y la luna toma su turno,
ninguna compite con la otra: cada una tiene su instante,
así también el día termina su labor,
cumplida, serena, sin deudas con el tiempo.
Descansa con paz, porque el día ha cumplido su obra.
Nada falta de lo esencial, nada se ha perdido.
Mañana, con la misma calma, con la misma luz,
gota a gota, paso a paso, palabra a palabra… seguiremos. AUTOR
© NOAH SUBIN
12 OCT.26
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS