¡Si fuera mi expresión claripotente
despabila-memorias de lo bueno
una ascensión al cielo en cuatro lineas
con la clarividencia de los Dioses!
El oficio de letras madruga-visitantes
una caja pandora de los dones.
Alquimia sagrada del amor infinito
en rotos corazones lagrimeantes.
No solo un tentenpié de garabatos
que no puede dejar de hacer preguntas
porta-nudos en todos los costados
a la espera de un eco trascendente.
Ni saliva que se atasca en la tormenta
y no alcanza a pintar un cielo claro.
O extravagancia extrema de lo oscuro
cascarrabia del tiempo inexistente.
Sin embargo, la luz detrás del túnel
y el ojo que atraviesa lo físico-presente
me dice que encontraré palabras
seré divulgadora de ternuras.
Y en la llenura del amor presente
desvelaré el milagro de lo Eterno
con la tinta empuñada y empeñada
en la humilde vocación del escribiente.
Andrea